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Mostrando las entradas de diciembre, 2016

Nada es como antes

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Nada es como antes. Los días no son los mismos ni las personas tampoco. Este domingo no será como el domingo anterior, ni como el anterior, ni como el anterior al anterior y así de seguido.

Los años pasan, algunos se dejan la barba, otros se cortan el pelo; unos arrancan la Facultad, otros se mudan, se ponen de novios, se casan, se comprometen; otros cambian de gustos, de repente le empiezan a tomarle gustito al hígado con cebolla que antes no les gustaba, el mondongo no les sabe tan feo, aunque le gusten las rubias por ahí ahora una morocha zafa; y unos cuantos dejan de lado las excusas y empiezan de una vez por todas el gimnasio.

Vivimos recontra recontra RE contra comunicados, sin embargo no le damos bola al que está al lado ¿Eso es realmente estar comunicados?

Hoy seguramente sea un día muy pero muy distinto al que ayer. Entonces ¿Por qué seguimos pensando que la Navidad o el año nuevo no va a ser "como los de antes" si hay un año o más de diferencia? Es una obviedad…

El Domingo

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Como todos los días cada día, cada fin de semana, el último día o el primer día según la religión. El día más aburrido de todos. El domingo. 
   Nadie quiere al domingo. Desde chico los odiaba porque tenía que ir a misa, escuchar al cura, hacer las "tareitas" que nos dejaban los catequistas.  
   Más de grande, y con un poquito de madurez, las tardes se convirtieron en las tardes más aburridas del universo. De la cama al almuerzo; del almuerzo a la vereda; de la vereda a la tele; del tele a la mini siesta de 4 horas; de la mini siesta de 4 horas al tele, o en el peor de los casos, al seguimiento con la vista de las volteretas en el aire de una mosca; y así todo el día hasta la cena y a la cama.  
   Las semanas pasaban y los días domingo seguían siendo lo que siempre fueron, domingos.  
   Ya casi llegando a la mayoría de edad esos días se convirtieron en resaca, días que se pasaban obligadamente en la cama, o en la mesa cabeceando como Palermo en sus mejores tiempos pero sin…

Simplemente Gracias!

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A pocos minutos de cumplir años me pareció un momento oportuno para agradecer, pero de una manera especial...

Quería agradecer por cada lector frecuente o persona curiosa que se molestó en hacer un clic para chusmear cómo era el blog, de qué se trataba lo que escribía.

Quiero agradecer a cada uno que leyó alguna de mis notas y se sintió identificado, que rió o lloró o hizo minimamente un poco de catarsis con unas líneas de alguien que no tiene idea de la vida y solo escribe como un hobbie. Alguien que ama lo que hace.

Quiero agradecer a todos ustedes de parte de Charlas de Té
Gracias!