Saquémonos las caretas




Cuando eras chico hacías muchas boludeces. Demasiadas. 

No te daba vergüenza hacerlas, te sentías bien, era tu manera de ser y no te dabas cuenta, o ni siquiera pensabas en lo que pensaba el resto. En realidad no existía el pensamiento del otro. No importaba si un adulto, niño, niña, perro, gato o pokemón pensara lo que pensara de vos; vos seguías pensando de la misma manera y haciendo las mismas cosas sea donde sea.

Total, ¿Quién se iba a querer interponer entre vos y tus actitudes que no sean tus padres o señoritas? 
La inhibición no predominaba en ningún aspecto de la vida, al menos en ese momento. Nadie era capas de imponer su presencia para que uno se limitara a hablar de que Pablito te robó un ladrillito de rasti a otro compañerito, o que Valentina se hizo pis encima, o que Santi hizo un castillo re re re grande cuando fue a la playa con su hermano y sus papás el fin de semana. 

¿Quién iba a pensar que algún día alguien , o quizá la vida, nos iba a enseñar que hay que guardarse algunas cosas por que puede que parezcan demasiado estúpidas? ¿Quién fue el desgraciado que nos enseñó eso? 

Luego de grandecitos y un poco más maduros, sólo un poco, nos damos cuenta de eso y es así como nos cagan la vida. Nos volvemos monótonos, todos iguales, todo lo mismo. Actuás como los demás lo hacen, como la mayoría de las personas "debierían actuar". 

Porque cuando vas a comprar medio kilo de pan y un jugo Zuko y el almacenero de pregunta "¿Algo más?", vos le tenés que decir: "No, nada más"; porque cuando hay que ponerse de la tanga hay que tomar mucho escabio para pasarla peola, y porque hay que hablar de esa manera para que no te miren con cara de rarito; porque cuando ibas a la escuela, ni bien llegás tenés que hacer la formación y decir la oración a la bandera; porque si un compañero tuyo fuma y es piola, vos casi que tenés que hacer lo mismo; porque si te gusta Pokemón o Naruto o One Piece o lo que sea de esos dibujitos medios chinos sos un otaku; porque si te tatuás ya tu vieja piensa que parecés un delincuente; y porqué ir a la Iglesia a rezar si nadie va, ¿Alguien reza de los que están leyendo estas líneas?; si te gusta mirar las estrellas, miralas; porque el verdadero mate es amargo o a lo sumo  con azúcar ¿y si le quiero poner café o cáscaras de naranja o de limón o de higo? ¿Qué problema hay?;

Dejemos de ser tan estructurados.

Dejemos de ser eso que no somos.

Saquémonos las caretas y démonos cuenta de lo que queremos. Porque todos sabemos qué queremos y no nos animamos a decirlo por miedo, vergüenza o qué se yo qué es lo que se nos pasa por la cabeza que nos da esa puta inseguridad que nos esconde, nos inhibe y no nos deja salir del cascarón.



Pd: Este texto es gracias a la mina de treinta y pico que se sentó a mi lado en el colectivo a Mar del Plata y no tenía una gota de vergüenza para hacer señas boludas a su novio afuera. Este texto es gracias a vos.

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